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Jugando con el miedo nuclear

AsustaSTALKER es un shooter, un gran juego de acción con un entorno gráfico lleno de detalles que recrea de forma realista la zona de Chernobil y sus alrededores después de una hipotética segunda catástrofe y que recoge ideas de una película de Tarkovsky que no he conseguido aún. Para los jugadores de ahora, que ven explosiones nucleares sin grandes consecuencias en cine y series de tv y a los que desde mogollón de medios les están vendiendo que la nuclear es la energía verde (será porque la generan plantas) del futuro, es un buen entretenimiento.

Para los que crecimos con cierto miedo difuso a la guerra nuclear y recordamos como se nos pusieron de corbata según llegaban las informaciones de la explosión de la central, el juego tiene un plus de veracidad y horror que lo convierte en mucho más...  

En el mundo de ahora Enola Gay no es más que una canción retro y el avión que le dio título  se muestra en un museo por su importancia histórica pero sin ningún recordatorio de cual fue esa aportación, debemos creernos que el solito acabó con la Segunda y al mismo tiempo atribuirle ese superpoder a la sola contemplación de su estampa.

La información que se iba dando sobre los peligros de la la bomba era tan ridícula como lo que se veía en Duck and Cover, que se limitaba a aconsejarnos que nos metiéramos debajo de una mesa o, en su defecto, agacharnos y cubrirnos la cabeza con un papel. Y no, no está sacada de Los Simpsons.


La película de animación de 1986 Cuando el viento sopla hacía buen uso de todas estas chorradas cuando un matrimonio de ancianos que creen todo lo que el gobierno les ha contado se enfrentan a un ataque nuclear. Aunque para susto el que les dió a los yanquis Nicholas Meyer tres años antes con El día después, un telefilme con todas las de la ley que contaba un ataque mutuo que aniquilaba toda una población de Kansas que vivía tan feliz y acostumbrada a sus silos de misiles. Es de suponer que no debió ser un buen trago después de la sobremesa y levantó bastante revuelo.

El uso pacífico de esa energía también asusta bastante así que o bien no se informa de nada o se miente directamente. Los ecologistas advierten y es posible que exageren en algunas cosas, pero la respuesta siempre ha sido la absoluta seguridad de las centrales, los superferolíticos planes de evacuación que, hace ya mucho tiempo, hemos podido ver alguna vez por la tele.

Ni lo uno ni lo otro, de los problemas que surgen en multitud de centrales nos enteramos (si llegamos a ello) mucho tiempo después. De las evacuaciones mejor ni hablamos, seguramente deben existir como el monstruo del spagueti volador pero muy pocos elegidos han llegado a verlas.

¿Podría ser por la falta de accidentes?

Cuando cumplí quince tacos mis padres me regalaron La explosión, un bestseller de catástrofes sobre un atentado a una central alemana que me leí de una sentada y que me dejó sin muchas ganas de fiesta ni de bocatas.

Dos años después vino el accidente de Three Mile Island donde se no se llegó a la fundición del núcleo por milagrito, unos días después de que se estrenara El síndrome de China y fuera acusada de exageración.

Desde esas fechas no me perdía ningún debate sobre energía nuclear y eso que casi siempre era lo mismo: algunos ecologistas con barba advirtiendo de peligros sin nombre y señores con corbata y sonrisa de suficiencia que consideraban a los otros poco menos que salvajes diciendo que un accidente de máxima gravedad era imposible del todo todo.

Mientras tanto Stephen Hanahuer, doctor de la N.R.C., iba recopilando en un tocho de mogollón de páginas accidentes de las centrales nucleares norteamericanas con cosillas como derivar agua radiactiva a conducciones de agua potable, ensayos falsos de seguridad o sistemas de control que no se utilizan.

En 1986 explotó Chernobil y aquí si que hubo evacuación, aunque casi dos días después porque las prisas no son buenas. Los primeros que se enteraron fueron los suecos y la nube se extendió por toda Europa, se hicieron cementerios de renos radiactivos, se prohibió a los niños jugar en los parques y bastante tiempo después había ciudades italianas que se limpiaban todos los días con agua a presión. Milagrosamente, según la Agencia para la Energía Nuclear, sólo se produjeron 31 muertos y un aumento de superpoderes entre la población que terminará salvando el mundo (esto ultimo es mío).

El accidente que nunca se iba a producir -y nunca volverá a pasar- terminó produciéndose porque las centrales de los rusos eran una chapuza, toditas las demás son la releche y si llega a pasar en España lo arreglamos en dos patás. Los residuos radiactivos son un generoso regalo de la energía verde a muchas generaciones que vienen después y que ya sabrán que hacer con ellas. La seguridad ha mejorado muchísimo ahora que ya no nos preocupa tanto la inestabilidad del terreno como el que algún iluminado intente volar la instalación y eso consigue abaratar el coste y por el mar corren las liebres, tralará.

   Formulario tipo para defensores de lo nuclear:
A fines del próximo siglo las .../... partes de la energía que se consuma en el mundo será generada por plantes nucleares

En los ... años transcurridos desde que se inauguró la primera planta ... de energía nuclear, no ha habido un solo caso de riesgo del personal ni de los vecinos residentes. No se produjo ninguna alteración de la forma operativa norma que hubiera contaminado el aire, el agua ni el suelo.

Los profundos estudios que se realizaron en ... han demostrado de forma concluyente que las plantas de energía nuclear no afectan a la salud de la población.

Lev Feoktistov, director del Instituto de Energía nuclear de Kurchatov, 1985

 

Bien, ya corto el rollo. Quería explicar como un buen juego puede llegar a sacar recuerdos, ordenarlos y como pueden afectar al propio desarrollo de la partida. Porque cuando estaba en algún subterráneo con la única luz de la linterna y el Geiger zumbando de cuando en cuando, no puedo estar en la misma situación que alguien a quien todo esto se le ha dado dulcificado. No es que sea cobarde, es que se me ha puesto una corbata orgánica.

Y la sensación de recorrer las calles de Prípiat, la avenida Lenin, o el hotel que he visto en tantos documentales tan bien recreadas hace que se te contagie la desolación y trascienda un poco el entretenimiento. Además, por lo que he visto en la web, estimula la curiosidad de los que no lo han conocido.
 

23-03-2008 09:14 Yoyo
Escrita el 23-03-2008 09:14. Puedes seguir las respuestas a esta entrada con el RSS 2.0 feed. Entrada favorecida 77 veces. Puedes dejar un comentario. Etiquetas: stalker, Chernobil, Prípiat, Three Mile Island.
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