Me encantan los zombis. La Noche de los Muertos Vivientes la
vi en plena depresión adolescente en el gran Matallana, y me la curó en
el acto. Desde entonces he visto casi todo lo que he podido y eso que
en principio el tema no da para mucho.
Los muertos se levantan y se comen a los vivos. Ya está. Sin más
sutilezas, siendo lo más gráfico posible y sin chorradas de que es
mejor sugerir que mostrar porque la imaginación del espectador, bla,
bla, bla... Después de un buen mordisco, con chorretón de sangre y con
hilillos de carne estirándose, la imaginación sigue funcionando y si le
muestras más, se dispara aún más. Y aterroriza que es de lo que se
trata.
Tenía la intención de no utilizar este área para comentar novedades,
que sirviera para recomendar cosas que pudieran pasar un poco desapercibidas o descubrimientos al margen de la avalancha de información sin contenido de las promociones
Y mira por donde rompo mi intención con la que será una de las
publicitadas hasta la nausea. Que le voy a hacer, si yo nací en el
Mediterráneo... y crecí con La Guerra de las Galaxias. Me
acuerdo de las conversaciones con Chuchi durante meses imaginando como
serían los cazas Y y los X, teniendo una ligera idea de la trama por lo
que se iba dejando caer en las revistas y alucinando con la idea de que
se iban a hacer nueve películas. A veces Chuchi pillaba algún
boceto que lo único que conseguía era que se nos hiciera más larga la
espera. Cuando al fín conseguimos verla en la platea del Calderón,
sentados en un banco de madera más duro que una piedra, no cerramos la
boca durante toda la proyección, y hasta el final no nos dimos cuenta
de lo que nos dolía el culo. Daba igual, tuvimos conversación para rato
y a esperar las siguientes...
Y el sábado he visto la última con mi hijo, lo que ha sido muy
emocionante. Así que no puedo ser muy imparcial. He crecido, disfrutado
y envejecido con un culebrón galactico que me ha dado muy buenos ratos
y un entretenimiento de primera. Hace casi treinta años se la hacía de
menos comparándola con la también maravillosa 2001, y ahora se compara esta segunda trilogía con la primera para que salga perdiendo.
Es más, parece que el que la fastidia es Lucas: la mejor -El Imperio contrataca-
no la dirige él, cuando hace La Amenaza Fantasma mete a un Jar Jar
odioso (como si los Ewoks se merecieran el Oscar), y luego no ha hecho
más que devaluar a Darth Vader.
Vale, puede ser pero me dá lo mismo. Para mí todos los capítulos
juntos forman una sóla peli grandiosa, que me veré bastantes veces más,
como me veré las de Indiana y rejugaré al Monkey Island o al Día del
Tentáculo.
Sorprende la velocidad a la que va todo. Ves un video en la tele con
imágenes de Half Life 2 y como subtítulo Machinima y piensas,
erroneamente, que ese es el nombre de la banda.
Pues no, Machinima consiste en realizar pelis utilizando los motores
3D de los juegos. Muy interesante y además me sirve para hacer prueba de
videopost.
El video lo dirige Paul Marino, la canción es 'So Cold' de Breaking Benjamin.
Es curioso como salen a veces las cosas. Hace tiempo veo de casualidad un trozo de un documental de viajes (a los
que no era aficionado) con una presentadora que era capaz de comerse
una especie de rata sin perder la sonrisa y luego jugar con los
chavales de un poblado, creo que africano, bailando por la calle.
Ya no pude ver más, pero al cabo de cierto tiempo engancho en Localia
un documental de Pilot Guides presentado por Justine Shapiro con el
mismo estilo contagioso. Me confundí y pensé que era la misma
presentadora. Me dí cuenta más tarde buscando por Internet y ví que la
primera se llama Megan McCormick y que Justine además había hecho un
documental del año 2002 que se llama Promises y que iba de chavales
palestinos y judíos.
Lo busqué y me encontré la peli más emocionante y recomendable que he visto en mogollón de años.
La estructura es sencilla: cogen a dos grupos de chavales,
y dejan que cuenten sus vivencias a la cámara. Van contando sus miedos
y odios, marcados por narices por la zona en la que viven. Por la parte
judía están Yorka y Daniel, dos hermanos con un pensamiento abierto,
Shlomo, que es un estudioso de la Torá y Moishe, un colono bastante
bunkerizado. Por la parte palestina encontramos a Mahmoud, con aspecto
totalmente occidental y cercano a Hamas, Faraj, un refugiado que va de
radical y, quizás, sea el más sensible de todos ellos y a Sanabel,
refugiada también y bailarina y una maravilla de chavala. Al final los
intentan juntar para que hablen y jueguen entre ellos.
Nada más y nada menos, sin posicionamientos previos, con buena
voluntad pero sin endulzar una realidad desesperanzadora y dejando las
cámaras totalmente transparentes a la injusticia, la alegría, la rabia,
y la vida. Ojalá sirviera, aunque sólo fuera, para que nos plantearamos
la mierda de educación que damos a nuestros chavales. No será así, pero
conseguidla como sea que merecen la pena todos y cada uno de los 106
minutos que dura.