Sorprende un poco encontrar [REC] en el emule al mismo tiempo que se estrena en cines y además en DVDRip y con sonido AC3, pero por si acaso le das y esperas a que se descargue. Luego te encuentras con cinco escenas repetidas durante hora y media y con el anuncio antipirateria intercalado de vez en cuando. Gajes del pirata, y encima no te queda más que desapoltronarte para ir a comprar la entrada.
¿Qué es lo que te encuentras? Pues una película más que digna de zombis. Desde luego bastante mejor que las de 28. Hay que currarselo mucho para dar cierta apariencia de novedad al tema, y a la espera del Diario de los muertos que debe tener algún punto en común con esta, Balagueró y Plaza lo han hecho bien.
Nada es especialmente original, el recurso de la cámara casualmente en el meollo ya ha apuntado mucha gente que recuerda a la Bruja de Blair, pero también a la rescatable My little eye con la que comparte su falsa relación con la televisión. Y el ritmo y la adrenalina remite sobre todo al episodio de Balagueró de la serie Películas para no dormir: Para entrar a vivir que podría ser un gran borrador de ésta.
Me cansan un poco las escenas con visión nocturna verde, pero las utilizan sólo y eficazmente en la resolución final (que como tal resolución: pos fueno, pos fale, pos me alegro) y usan recurrentememte un escenario reducido de la misma forma que en los videojuegos, volviendo una y otra vez a los mismos sitios con nuevas amenazas.
Cada parte puede tener sus debilidades, pero el conjunto asusta y convence, con un ritmo que hasta parece casual de lo trabajado que está y lo bien que lo hace Manuela Velasco que consigue que simpatices con ella y no te lo tomes como justa venganza a su pasado en los cuarenta. Los demás ya sabemos que son carnaza reciclable, pero tienen algunas escenas muy inteligentes de entrevista con un tono veraz y cierto aire de comedia en el que se les nota la satisfacción de salir en la tele a pesar del problema que están sufriendo. Mirad cualquier entrevistado en cualquier desgracia, en algún momento se les escapa cierto esbozo de sonrisa.
Hay buenos sustos y desasosiega que es lo que queremos, aunque hubiera preferido verla en la tele. Y no por la pasta de la entrada o la cola para las cervezas sino porque ese es su lugar natural: en el salón de casa, después de OT-La película, preocupándonos por las desgracias de la joven reporterita y con el cojín en la barriga.
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