Twin Peaks 2008

Los cadáveres tambión maduran

He terminado la revisión completa de Twin Peaks en dos semanas. Arriesgando a licuarme aún más el cerebro he visto de seguido las dos temporadas completas y ayer mismo cerré el círculo con las dos horas largas de Fuego, camina conmigo, la precuela que no se entiende nada si no has visto la secuela anterior.

Confirmado: la memoria es caprichosa y muuuy adaptable, así me acordaba de las tramas y personajes con detalle y sin embargo se me había pasado completamente la esencia de culebrón desaforado de la serie.

Cuando la estrenaron se vendió más el lado policíaco con el eslogan de ¿Quién mató a Laura Palmer?. Macguffin afortunado que parecía real en el episodio piloto con el hallazgo del cadáver y la escena maestra en la que el sheriff entra en el hotel mientras los padres de Laura hablan por teléfono: las sospechas de ella se contagian al padre cuando ve al sheriff  avanzar hacia el y la madre confirma sus miedos cuando oye la reacción de Leland porque éste deja caer el auricular.

Escena que cobra otra dimensión completamente distinta cuando se ha visto toda la serie...

Pero ya en el segundo capítulo nos deja bien claro que de realismo ya hemos tenido suficiente con el extraño método del agente especial Cooper para ir descartando sospechosos. En pleno bosque, después de hacer su exposición sobre el problema tibetano a todo el equipo del sheriff, hace puntería con con los nombres de los implicados.

De aquí en adelante una sucesión de personajes delirantes, enfermizos y entrañables envueltos en tramas y subtramas que se van retorciendo en varios niveles sin desdeñar abducciones, drogas, prostitución, espíritus malignos, magia y sueños. Sorprende que este cóctel extraño y tan típico de Lynch consiguiera el enorme respaldo popular que tuvo. Sus películas consiguen una audiencia respetable pero minoritaria y la serie, su obra más extensa, consigue que una audiencia a la que ya no le resultan extraños los bailes del enano hablando al revés o la dama del leño, mantenga apasionadas conversaciones de bar y plaza durante meses.

Estamos en 1990 y Lynch y Mark Frost consiguen que ¡Aaron Spelling! -recordemos Vacaciones en el mar, los Angeles de Charlie o Sensación de vivir- participe en un proyecto de culebrón surrealista que ya trata temas como el maltrato, el abuso infantil, las drogas o la invasión del Tibet.

Y de paso abrir un nuevo camino para otros enfoques y otras historias en la televisión. Y si no que pregunten a David E. Kelley, Brand y Falsey o Chris Carter entre otros muchos. Antológico el episodio final: con un par mete gran parte de la trama en la habitación roja con personajes que hablan al revés, se desdoblan y se persiguen a si mismos en un decorado hecho con dos sillones, alguna lámpara, dos bustos y cortinones rojos.

¿Y la peli? Pues aunque se podría ver sola, mejor después de tragarse la serie. Tiene como pega que al estar rodada después cuesta un poco creerse a Sheryl Lee con venticinco tacos como chavalita de 17, pero hay que reconocer que da todo un recital y que cuanto más mayor más buena está. Unos cuantos añitos después hizo Vampiros de Carpenter y empiezas a sudar en cuanto sale  en pantalla.

La película fue un fracaso, pero no se lo merecía. Supongo que en el 92 las audiencias de cine y tv estaban un poco más separadas y los críticos de cine algo molestos porque un descubrimiento suyo se pasara a entretenimientos menores como la tele, pero es Lynch 100% y bastante menos hermética que otras.


Parece mentira pero después del maratón me he quedado con ganas de más, así que ya tengo preparado programa doble. Primero Terciopelo azul, que tengo ganas de ver la escena de Laura Dern abriendo esa boquita de piñon, mientras Isabella Rosellini en pelotas reivindica la propiedad del semen.

Para el final Mulholland Drive, esta algo más críptica. No me importa mucho porque cuando se pone estupendo utilizo el truco de pensar que lo que veo es lo que revive uno de los personajes que está muriendo, mientras su cerebro en retirada le va reescribiendo el guión. Suena retorcido pero me vale para que la lógica no me esté dando la murga durante la peli.

Pero esta vez voy a aprovechar que ya la he visto antes y la veré acompañado del aconsejable Mulholland Drive para torpes.
 

 

03-08-2008 09:52 Yoyo Publicado en Cine y televisión,
Escrita el 03-08-2008 09:52. Puedes seguir las respuestas a esta entrada con el RSS 2.0 feed. Entrada favorecida 108 veces. Puedes dejar un comentario. Etiquetas: Twin Peaks, David Lynch, Terciopelo azul, Mulholland Drive.
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Comentarios de usuarios (1)
Enviado por malkoeslz
10-03-2009 04:51,
 
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QtQl Very interesting article :)
 
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