No, ni con engañosos recuerdos nostálgicos puedo decir que me gustaran Heidi o Marco. Me parecían un peñazo insoportable con muñequitos estáticos y moralina pesada para torturar a los chavales. Pero algo debían tener, porque el estudio Ghibli y su cabeza Hayao Miyazaki han dado unas cuantas películas impresionantes, a pesar de que en las caras y en los ojos de sus protagonistas todavía se pueden ver los rasgos de Heidi y compañeros.
En casa hemos gozado mucho con Porco Rosso, El castillo en el aire, El viaje de Chihiro o Nicky la brujilla repartidora, entre otras.
El tiempo pasa a toda leche y el otro día nos pusimos a ver la primera peli del hijo de Hayao: Goro Miyazaki, que para su debú ha echado mano de una serie de cuentos de fantasía de Ursula K. Le Guin. No los conozco, una vez me puse a leer un libro de ciencia ficción de Ursula y no pude acabarlo, harto de que cada dos páginas echara en cara al lector que si no le gustaba era por que aún era un machista.
En el guión no se nota nada que tenga el apoyo de una o varias novelas detrás. Pero nada, nada...
Ni novela, ni apuntes y ni siquiera un mísero postfix.
Al inicio vemos una pelea de dragones sobre el mar, pasando directamente a una escena donde parece que un
chaval le da un cabezazo en los huevos a un señor y escapa. El chico es
el prota, de vez en cuando se desdobla en dos misteriosa y
alegremente, y casi al final cuenta que el señor era su padre y que no
le dió un cabezazo sino que le acuchilló. Pues vale, pero como no
volvemos a saber nada de él y no cuenta para nada pues nos da lo mismo.
En el camino conoce a
al mago Gavilán, que debe andar dudando si comportarse como tal o
transmutarse en paloma y por eso a veces reacciona y otras no, según
como vaya el viento. Sale una chica algo esquizo que nos regala un
larguísimo videoclip y varios malos, entre ellos un mago tipo Cruella,
y destrozan cosas o cogen esclavos según el capricho del bueno de Garo.
Se aguanta malamente hasta el final porque los dibujos son impresionantes: los colores de los paisajes, la hierba mecida por el viento o el extraordinario diseño de la ciudad dejan con la boca abierta y el impulso imposible de querer estar allí, pero al no
tener historia detrás se ve como una inacabable proyección de
diapositivas.
Escrita el 04-06-2008 07:13. Puedes seguir las respuestas a esta entrada con el RSS 2.0 feed. Entrada favorecida 85 veces. Puedes dejar un comentario.
Etiquetas: Miyazaki, Ghibli, Ursula K. Le Guin. Visto: 1220
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