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Con motivo de la oleada de juicios a objetores, y de las
subsiguientes palizas a aquellos que se manifiestan pacificamente en
las puertas de
los juzgados, el escribiente de LA SALA DE ESPERA
(con el mismo talante cínico y cabrón con que los militares se dicen
pacifistas) se manifiesta abiertamente militarista y expone las mejoras
que piensa se deben introducir en los ejercitos con el único objetivo
de ayudar alperfeccionamiento de tan sagrada institución.
El ejercito nace de las antiguas luchas tribales. Luchas que podían
tener como inicio las diferencias sobre los límites de cada territorio,
las ganas de comer todos los días o la honorable vocación del ser
humano de ver lo que sale por las orejas del vec ino cuando le machacas
la cabeza con la piedra más gorda que encuentres.
Empieza a tomar forma cuando se hacen cargo de las batallas los más
animales de cada aldea, con el loable fin de que los más débiles
trabajen para ellos. Hasta aquí poco que OBJETAR, se mantenía
el nivel de población dentro de unoslímites aceptables y, a cambio de
un poco de curro extra, el Rambo de tu aldea te protegía del Rambo de
la aldea vecina (En el caso que el de la aldea vecina se cargase al
tuyo, te tocaba correr como una liebre, pero eso es otra historia).
El problema viene cuando en La Revolución Francesa, descubren la
estupidez democrática más grande de la historia. ! El ejercito es del
pueblo, y el pueblo compone el ejercito ! En pleno fervor
revolucionario es hasta comprensible que la gente fuera voluntariamente
al deguello para defender un trapo más o menos coloreado, pero de ahí
vienen todos los problemas.
Aquellos que realmente tenían vocación (sentían de verdad la llamada
de la sangre) debían acatar logro tan democrático y distanciarse cada
vez más de sus queridas batallas. Como no podían perder el control,
creaban armas que llegasen cada vez más lejos, con la consiguiente
pérdida de precisión.
Así, según pasa el tiempo, cada vez mueren menos militares y más
civiles en las guerras organizadas por los primeros. Paradoja que trae
otroproblema: muchos civiles se hacen militares, no porque realmente
les atraiga la carrera, sino por mejorar sus posibilidades de
supervivencia y conseguir una plaza de garaje en un refugio
atómico.
Entonces, ¿ Que deben hacer los autenticos guerreros para librarse de
estos advenedizos y, al mismo tiempo, volver a ver la cara de sorpresa
de su enemigo cuando le hinca la bayoneta ?
Pues bien facil, aunque su curro no sea productivo, nosotros seríamos
generosos y, les habilitaríamos zonas de combate para su solaz y
disfrute, y les dejaríamos degollarse mutuamente de la manera que
prefieran. Y además les pagaríamos un sueldo durante toda su vida (no
sería mucho gasto, ya que seguramente sería corta). ¿ A qué es dificil
resistirse ? Ya se que saldrán problemas menores, pero con un poco de
buena voluntad por las dos partes podríamos limar los fallos. Se
admiten sugerencias.
Un saludo de un civil y zado.
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